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Prevenir intoxicaciones en verano
2017-10-16
Las enfermedades de transmisión alimentaria, también conocidas como
"toxiinfecciones alimentarias" son aquellas patologías que se producen
por la ingestión de alimentos contaminados con agentes biológicos o sus
toxinas.
Estos procesos están causados por la ingestión de
distintas formas vitales de bacterias, virus o parásitos. Así, la
enfermedad puede estar causada por la ingestión de bacterias o virus
vehiculados en el alimento (infección), o de toxinas producidas por
aquéllas previamente formadas en el alimento (intoxicación), o por
formas parasitarias en fases concretas de su ciclo evolutivo
(infestación).
Ejemplos de las primeras, infecciones serían la
Salmonelosis y la Hepatitis A; de las intoxicaciones por ingestión de
toxina preformada, el Botulismo y la gastroenteritis por Enterotoxina
Estafilocóccica; y de las parasitosis, la Triquinelosis y la
Anisakiasis.Los procedimientos de control e inspección de procesos y
alimentos que se llevan a cabo de manera sistemática han demostrado
resultar muy eficaces en la prevención de muchos de estos problemas. Sin
embargo, en muchos casos el consumidor es el verdadero artífice de las
prácticas correctas de higiene en la fase terminal de la cadena
alimentaria. También resulta de gran importancia que el consumidor, en
su opción de compra y en sus hábitos alimentarios contribuya a mantener
el nivel y garantías de inocuidad alcanzados en las fases previas de la
cadena.
Para ello, puede resultar de utilidad recordar algunos
conceptos básicos. Ante todo, no olvidemos que la contaminación
microbiana, incluso elevada, no tiene por qué manifestarse en el
deterioro del alimento. La apariencia, no basta.Los microorganismos son
seres vivos: se alimentan, se reproducen y se relacionan con su entorno.
Necesitan, por tanto, que el alimento que les sirve de vehículo y de
hábitat les brinde unas condiciones favorables: Disponibilidad de
nutrientes, temperatura adecuada, entorno no agresivo (condiciones de
acidez, salinidad, humedad).... en tales condiciones, eubióticas,
favorables a la vida, si les concedemos el tiempo necesario, se
reproducirán, a velocidad inusitada, alcanzando dosis infectantes;
producirán toxinas aquellos que son toxigénicos.... en definitiva,
convertirán un alimento inocuo en un producto peligroso. Si las
condiciones del medio resultasen adversas, algunos pueden adoptar formas
vitales de resistencia, como las esporas o esporos, que germinarán
cuando aquéllas mejoren dando lugar a formas infectantes.
¡Debemos y podemos evitarlo!Los
meses de verano constituyen una época especialmente crítica, porque las
altas temperaturas favorecen el desarrollo de microorganismos.
Asimismo, en esta época hay una mayor tendencia a comer fuera de casa.
Por ello, la Agencia Española de Consumo Seguridad Alimentaria y
Nutrición, recomienda la observación de las siguientes normas, basadas
en las Reglas de Oro para la preparación higiénica de los alimentos de
la Organización Mundial de la Salud. La adopción de estas sencillas
precauciones evitará numerosas enfermedades provocadas por una
inadecuada manipulación o conservación de los alimentos.
1. Consumir alimentos que hayan sido tratados o manipulados higiénicamente.No
se debe consumir leche sin tratamiento térmico (leche cruda). Las
carnes, pescados y productos de repostería deben estar refrigerados o
congelados. En los establecimientos de restauración es obligatorio el
empleo de ovoproductos en la elaboración de mayonesas, salsas, cremas,
etc. Si prepara estos alimentos en casa, deberá consumirlos
inmediatamente, no aprovechar las sobras y mantener la conservación en
frío. Si lava los huevos antes de utilizarlos, porque éstos tienen
restos de suciedad, debe hacerlo inmediatamente antes de su uso.
2. Cocinar correctamente los alimentos.Los
alimentos pueden estar contaminados por microorganismos. Si los
alimentos se cocinan bien, estos microorganismos pueden ser destruidos
por el calor. La temperatura a la que debe someterse el alimento debe
ser suficiente para que alcance un mínimo de 70º C en el centro del
producto.
3. Consumir los alimentos inmediatamente después de ser cocinados.Es la mejor manera de evitar la proliferación de los gérmenes. No dejar nunca los alimentos cocinados a temperatura ambiente.
4. Un alimento cocinado, es un alimento higienizado.Los
alimentos que no puedan ser consumidos inmediatamente o las sobras que
se quieran guardar, deben mantenerse bajo la acción del calor, por
encima de 60º C, o del frío, a 7º C como máximo.Si va a consumir pescado
crudo o poco cocinado (preparaciones culinarias como los boquerones en
vinagre) en casa, hágalo después de haberlo mantenido congelado durante
varios días.
5. Calentar suficientemente los alimentos cocinados.Para
conservarlo después de su preparación, puede mantener caliente hasta su
consumo aquellos alimentos que lo permitan (sopas, purés, guisos...).
Otro tipo de alimentos que no puedan ser sometidos a calor (ensaladas,
gazpachos, etc.), deben ser refrigerados inmediatamente.No siempre es
posible aprovechar sobras de una comida anterior, pero si decide
hacerlo, caliente dichas sobras a la temperatura máxima antes de
consumirlo.
6. Evitar el contacto entre los alimentos crudos y los cocinados.Un
alimento cocinado puede volver a contaminarse por contacto con los
alimentos crudos o con objetos que anteriormente hayan contactado un
alimento crudo (cuchillos, tablas, superficies, trapos, etc.). El trapo
de cocina o la bayeta puede ser un excelente vehículo de contaminación.
Es preferible usar papel de cocina.
7. Asegurar una correcta
higiene de la persona que va a manipular los alimentos y una limpieza
adecuada en todas las superficies de la cocina.La persona
que manipule alimentos, debe observar unas estrictas prácticas
higiénicas. Es imprescindible que tenga las manos siempre limpias, que
las lave cada vez que haga falta y siempre que haga uso del servicio.Es
muy importante hacer la limpieza de la cocina diariamente, como mínimo.
Tener especial cuidado en almacenar la basura en recipientes lisos,
lavables y cerrados y que éstos no se encuentren cerca de los alimentos.
8. Mantener los alimentos fuera del alcance de insectos, roedores y animales de compañía.No
hay que olvidar que los animales pueden ser portadores de gérmenes
patógenos y parásitos que originan enfermedades de transmisión
alimentaria.
9. Utilizar exclusivamente agua potable.El
agua potable no es sólo imprescindible para beber, sino también para
preparar los alimentos. Debe tener exclusivamente estos dos orígenes:
aguas envasadas o aguas de la red pública de distribución en la
población. No se debe beber ni usar agua procedente de pozos que no esté
potabilizada.
10. No consumir alimentos perecederos que estén expuesto a temperatura ambiente.En
bares, cafeterías, restaurantes, etc., todos los alimentos deben estar
protegidos por vitrinas y conservados en condiciones sanitarias
adecuadas. Deben estar refrigerados siempre que sea preciso. Estas
medidas deben ser exigidas por el consumidor, y cuando se observe que no
se cumplen, los alimentos deben ser rechazados.
http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/web/noticias_y_actualizaciones/temas_de_interes/campania_verano.htm
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